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En el mismo camino y hacia el mismo lugar

Bogotá, Noviembre 6 de 2016. Por: Ana Cecilia Guingue | Coaching Group

Dos amigas se montaron en un kayak y empezaron a remar con fuerza y ganas, muy animadas y contentas. Después de unos minutos de estar remando se dieron cuenta que no avanzaban, sino que daban vueltas como un reloj sobre el eje del kayak. Sin darse cuenta, cada una se había sentado dando la espalda a la otra. Si bien su objetivo común y su dirección eran claros para ambas, antes de arrancar no aseguraron que estuvieran dispuestas de manera adecuada para alcanzar su meta.

La historia anterior sucedió en la vida real y las protagonistas lo cuentan hoy como algo gracioso que les pasó. Sin embargo, que algo parecido suceda en la operación de un negocio, es decir que cada persona arranque con toda su energía y entusiasmo en su propia dirección, sin tener claridad sobre para dónde van los demás, puede ser catastrófico para el negocio y para la confianza y autoestima de las personas.

En mi trabajo como consultora, encuentro con frecuencia líderes que se quejan de que sus equipos no responden a sus solicitudes de la manera que ellos esperan o de que muchas de las decisiones que toman no son implementadas como ellos esperan o, en general, de que tienen que repetir las mismas decisiones o conclusiones una y otra vez para que se entiendan y ejecuten. Para superar este tipo de situaciones en los equipos, existen dos practicas útiles: crear apropiación y crear alineación al interior del equipo con respecto a los problemas, las decisiones, los procesos y los resultados.

Por un lado, la apropiación se refiere a que las personas perciban el problema, la decisión, el proceso o el resultado como algo de lo cual han sido participes. Cuando se logra apropiación en el trabajo en equipo se genera una sensación deliciosa, que se evidencia cuando el individuo percibe la decisión o el producto colectivo como un logro propio. Para crear apropiación, es necesario permitir e impulsar los aportes de todos y que esos aportes sean tenidos en cuenta y utilizados en la reflexión y construcción colectiva. Cuando se logra crear apropiación, al finalizar el producto del trabajo en equipo cada persona puede decir: “eso lo pensé, lo propuse o lo hice yo”.

Por otro lado, la alineación se refiere a la construcción de un entendimiento compartido por todo el equipo de la situación, el problema, el proceso o de la decisión. La alineación produce una perspectiva compartida que es siempre más amplia y completa de la que cada individuo tenía inicialmente. Para crear alineación, se requiere que cada persona pueda compartir abiertamente su perspectiva de la situación con el equipo, que esta perspectiva sea escuchada y valorada por todos, y que esté incluida en el entendimiento final que se construya.

La apropiación y la alineación son dos caras de una misma moneda, pues si se da la una sin la otra pueden surgir situaciones como la del kayac, donde cada persona arranca con entusiasmo por su propio lado sin saber para donde van los otros, o situaciones donde todos tienen claro para dónde es y cómo es, pero nadie se siente responsable.

Para crear apropiación y alineación se requiere tener conversaciones de equipo planeadas, organizadas y enfocadas. Conversaciones donde siempre se tenga claro y presente aquello qué se quiere alcanzar y la manera en que se va conversar y trabajar en equipo para lograrlo. Todo esto con el fin de mantenerse en el mismo camino y hacia el mismo lugar.

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